domingo, 21 de junio de 2009

Carlo Argento: entrevista

Por Teresa Gatto

http://www.leedor.com/notas/3081---carlo_argento_entrevista.html


Un artista completo con un perfil muy bajo, inversamente proporcional a sus potencialidades artísticas.

Cuando el Arte es Vida.

En el mes de abril de 2008 vi a Carlo Argento en acción por primera vez. Repetí, acompañada de mis alumnos las visitas a la Manufactura Papelera, en donde cada domingo subía a escena “La metamorfosis”. Luego de más de un año, nos encontramos en el Festival Hueney en Zapala y allí observé que Argento, no sólo actuaba y danzaba sino que además dirigía un espectáculo imperdible “Subió la Carne”, del que es co-autor. Generoso y sencillo, Carlo me dedicó un tiempo para esta entrevista que pretende solamente llevar a los lectores de Leedor, el conocimiento de un artista completo cuyo perfil bajo es inversamente proporcional a sus
potencialidades artísticas.


-¿Cómo llegás a hacer teatro?

Carlo Argento-¿Como llegué a hacer teatro? Bueno, creo que a uno lo nutre un poco la infancia. Yo no vengo de familia de artistas de donde pueden salir muchos actores. Simplemente una familia italiana típica con la cosa de la alegría, la canzonetta, creo que un poco vine pegado a eso, pero siempre me relacioné con la cosa física, el deporte, el movimiento, la música. De chiquito estudié guitarra porque no tenía posibilidades de estudiar piano, hice atletismo, gimnasia artística, siempre con una necesidad de expresarme de alguna manera. El que me conoce personalmente sabe que no soy un tipo expresivo en la vida cotidiana, soy más bien introvertido y de chico lo era mucho más. Creo que empecé a encontrar canales de expresión y ya en la secundaria empecé a buscar adonde estudiar teatro. Estaba en una escuela industrial y se lo conté solo a mi compañero de banco que hace poco, después de 25 años vino a verme a una función y nos acordamos de eso. Y ahí empecé de a poco muy tímidamente con cursos de teatro que encontraba por ahí y cada vez metiéndome un poco más, retenido por esta cosa de la cultura y la familia que te dice que tenés que seguir una carrera, que la actuación es un hobby… Lamentablemente la gente se da cuenta tarde de que es tu carrera, lo digo sin resentimiento ni queja porque cada uno hace lo que puede y los padres y la familia también, igualmente hoy sí soy reconocido en ese ámbito. Mi trabajo es éste. Además, a la sociedad también le cuesta pensar que la cultura o el teatro es trabajo. Este es mi trabajo, esto de estar charlando acá, más allá del encanto de estar con vos, es trabajo. Algunos te dicen: ¡Ah, no vas a trabajar, vas a ensayar! En fin. Bueno, la cuestión que comencé a estudiar con distintos maestros, con el que más tiempo estuve fue Rubens Correa en su escuela “La Barraca” y de ahí no paré. También lenguaje corporal, a tocar como de costado a la danza. Recuerdo en un ensayo de una obra de teatro en el Cervantes, la coreógrafa Silvia Vladimivsky me preguntó si yo era bailarín. Le conté mi formación de actuación y ella no podía creer que no hubiera tenido formación en la danza. De la mano de ella empecé a trabajar en el teatro danza. Después vinieron las clases y me fui perfeccionando. Creo mucho en el estudio. Hoy en día sigo tomando clases y siento que no se termina nunca la formación. En este momento estoy haciendo un curso de puesta en escena y si tuviera más tiempo y dinero haría muchos más.

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Creo que en esta profesión no solo se necesita entrenamiento sino que uno da tanto que también necesita nutrirse.

Carlo - Totalmente. Por otro lado todo el tiempo uno se renueva, los espectáculos, las visiones, las técnicas, los lenguajes. Volviendo a mi formación creo que el trabajo constante, los ensayos, empezar a producir espectáculos fue mi mayor escuela. El enfrentarte al público es la mejor instancia del alumno. Por supuesto que todo va de la mano, la escuela, el perfeccionamiento, los maestros y también, la práctica diaria de encontrarte en el escenario, cada noche, con tu escena que ya es otra, reinventarla cada día, con otro público. Por eso, para lograr esta experiencia como actor, es importante no sentarte a esperar que te llamen y generar tus propios proyectos. Somos muchos actores y directores y te podés pasar toda la vida esperando. Con mi grupo, Carne de Crítica, hace siete años que venimos generando nuestros propios proyectos. Es un trabajo de hormiga, pero la gente nos empieza a reconocer y habla de un código propio. Tanto es así que, en la anteúltima obra que hicimos “Lo frío y lo caliente” de Pacho O`Donnell, la gente se preguntaba porque pasábamos de hacer teatro de humor a una obra dramática? Luego de verla corroboraban que la obra, respetando absolutamente el original, tenía el sello de “Carne de Crítica”, decían “ustedes le impregnaron el estilo propio del grupo”. Y más allá de la experiencia enriquecedora de trabajar con un autor como O’Donnell y que estuvimos un año en cartel, darle un lenguaje y un carácter a un grupo y aplicarlas a obras propias y de otros, reconoce un camino logrado y por supuesto mucho más por recorrer. Hoy, tenemos la satisfacción de que muchos dramaturgos nuevos se van acercando y nos dicen que les encantaría escribir algo para nosotros, y si bien nos gusta hacer obras propias, también sentimos que el material de otros nos enriquece y el complemento es genial.


-¿El espectáculo “Subió la carne” es coautoría de los tres?

Carlo - Sí. Es la recopilación de las tres primeras obras del grupo, “Carne de Crítica”, de ahí tomamos el nombre del grupo, “Dignos de Lástima” y “Corréte que Chorrea”. Estas tres fueron las primeras y después pasamos a la obra de Pacho O`Donnell. Pero en un momento quisimos despedirnos del material y dijimos, porque no hacer de ello un solo espectáculo. La gente que nos conoce recordaba personajes, escenas y nos preguntaban cuando volvía “Verónica Sofía” o “la jueza” o “las embarazadas” o “Heydi y Clarita” y entonces pensamos que podría funcionar y que teníamos ganas de volverlo a hacerlo. Creo que el resultado es un espectáculo condensado y con lo más representativo del grupo. Lo bueno también es que se abrió la posibilidad de presentarlo en otros lugares, no sólo en Buenos Aires, donde a fines de junio cumplimos un año en cartel. Una de la experiencias fue en San Sebastián, España. Llevamos un teatro y un humor bien argentino, con mucha ironía. Y fue muy bueno el resultado. Creo que la diferencia estuvo ahí, nosotros somos muy irónicos, bastante incisivos, vamos profundo, tocamos temas...


-Maltrato infantil, discriminación de género, homofobia...


-Carlo- Y abusos del poder, de la justicia, el tema del paso del tiempo, de volver al vientre materno y no lo tomamos en solfa, vamos muy profundo. Nuestros ensayos son bravos y sucede en momentos de investigación que no nos reímos de nada. Tomamos mucho de lo que vivimos alrededor y los que nos pasa a nosotros, a nuestra familia. Incorporamos todo un arsenal de cosas que por momentos se hace denso. Por suerte el humor permite reírte de estas cosas y se hace más llevadero, no liviano pero sí llevadero. Siempre decimos que el humor es sanador, que cura, que nos permite aceptar las cosas e invitar a la reflexión. La gente nos dice cuando sale de ver las obras que se rió mucho y que se va pensando, y por ese lado creo que es interesante lo que hacemos.


-¿Cómo se llamaba el Festival de San Sebastián?

Carlo- La primera vez fue a un festival que se llama “Teatro de bolsillo”.


-¿Fuiste con
Carne...” y después con La metamorfosis?

Carlo- No, después fui con un espectáculo de teatro danza “El nombre” de Silvia Vladimivsky. En esa oportunidad fui al “Festival de Feria” de San Sebastián y después hicimos una gira “Itinerarte” por dos ciudades más, Segovia y Santander, con una escala en Torino, Italia. Esto no fue con el grupo. En este caso fui como intérprete. Un espectáculo muy bello con música de Piazzolla y que habla de la idiosincrasia argentina, de la identidad, del derecho a un nombre, desde la inmigración pasando muy fuertemente por la década del setenta con la nefasta dictadura que tuvimos, los desaparecidos y hablando de este país en donde pasan los gobiernos, se derrumba todo y volvemos a crecer. Tomamos en paralelo el “abrazo del tango” como una estructura, como una forma de ser, de llevarnos, y de repente viene un 2001 y se cae todo, se derrumba, pero somos de buena madera y nos volvemos a reconstruir, a rearmar como tantas veces. Esta obra estuvo en varios teatros y además y participó en el ciclo “Teatro por la Identidad”. Con “Carne de Crítica” nos fuimos a fin de año al Festival Internacional de Teatro Hispano de Washington, que organiza en el “Teatro de la luna” un argentino, Mario Marcel, radicado allí hace muchos años. Es un festival muy interesante, bilingüe, que se desarrolla todos los años, con elencos en esta oportunidad de España, Venezuela, Uruguay, Chile y otros países. Ahí fuimos con “Subió la carne” traducido al inglés en simultáneo. Era fascinante escuchar los textos de Claudio y Francisco en inglés (se refiere aquí a Francisco Pesqueira y Claudio Pazos, protagonistas de Carne de Crítica). Por supuesto que concurría mucho público latino pero recuerdo una función que se realizó a las 3 de la tarde de un sábado (parece ser un horario común para el público oriundo de Washington), y había muy pocos latinos y la respuesta del público fue genial. Imaginate hablar justamente allí de los “negros” en un monólogo en el que hablamos tanto de la discriminación, como es el del “Angel y su Pintor”. Pensá que nosotros llegamos a Washington el día que ganó Obama, un martes, y el jueves fue la primera función y obviamente fue el número más aplaudido. Esto de llevar un espectáculo a otros públicos es muy gratificante.

-¿Cómo nace el proyecto de
La Metamorfosis?


Carlo- Fue bastante extraño, inusual. Esteban Rozenszain un buen día decide componer música inspirado en “La Metamorfosis” de Kafka y va creando para cada momento del cuento, distintos temas que son los que escuchamos en la obra. Luego decide convocar a una coreógrafa y buscar a un bailarín, esa es la idea en principio. A Vivian Luz le gusta el proyecto y me llama para este espectáculo. De entrada fui muy reticente porque ya había hecho esta obra, en una versión de Néstor Sabatini, que fue una buena experiencia, con dos años en cartel. Pero cuando volví al texto me pasó algo dentro y sentí ganas de contar otra cosa, como si algo hubiera quedado por decir y eso me hizo aceptar. Me parece que ahora estaba más maduro y habiendo transitado otros lenguajes y hecho otros tipos de espectáculos, pude aportar al equipo de Vivian, Esteban y a la obra misma, otras cosas. El proyecto se fue modificando, porque en un principio era para un bailarín y con mi incorporación sumamos lo teatral. También incluimos otro texto, “Carta al padre”, que fue como la columna vertebral del espectáculo. Al haber leído esto todos entendimos mucho más a Kafka, a Gregorio y a ése padre, fue como completar la idea y a partir de esos dos textos y la música que ya estaba concebida empezamos a crear este nuevo espectáculo. Lo interesante del proyecto es como se fueron acoplando los lenguajes, el musical de Esteban, lo aportado de la danza por Vivian, yo que vengo del teatro, la literatura fundamental de estos dos textos y a su vez convocamos a una dramaturga, Laura Ferrari, para las escenas que ibamos creando, porque hay algunas que no son del cuento ni de las cartas sino que son propias del espectáculo. Creo que la confluencia de esas disciplinas ha colaborado en el resultado, porque no puedo concebir este espectáculo sino está esa música, no puedo armar las distintas escenas sino tengo esa escenografía…

-Vos vas creando el espacio escénico con objetos que te aporta un director de arte.

Carlo - Claro, el diseño fue también de Vivian Luz pero se convocó para la realización a un artista plástico, Lisandro Aguilera. Esa “escenografía” es la que yo voy armando, es decir yo “estoy” dentro de esa escenografía, bailo, actúo y se modifica todo el tiempo. Es poca pero muy concreta y concisa.

-El otro día les explicaba a mis alumnos como esta obra es fundamental para ver como el actor armaba el espacio escénico.

Carlo - Absolutamente, y también como el objeto pasa a ser otra cosa al servicio de la obra no por un capricho, sino que cada detalle hace al relato, a lo que se quiere contar. Mi personaje es el mismo Kafka que cuenta su metamorfosis y la de Gregorio Samsa. Me desdoblo todo el tiempo durante la obra en esos dos personajes. Desde él se va contando este conflicto principal que tuvo con su padre y que dio motivo, esto lo creo yo, a la estructura del cuento de “La Metamorfosis”. Lo interesante del espectáculo es que no se “ilustra” la transformación física, jugamos con algo “brechtiano”, textos a público, y la metamorfosis a todos los personajes del cuento. Esto es algo que me divierte mucho. Pensamos mucho en como interpretar todos los personajes, todas las voces, buscar momentos que son segundos para cambiarme, pasar de una escena a otra. Otra idea fue usar, en pequeños momentos, voces en off que colaboren con el relato y la acción. Y fue un lujo tener en el staff a talentosos como: Silvina Bosco como “Grete”, Pompeyo Audivert “el jefe”, Alejandro Urdampilleta “el padre” y Marzenka Novak “la madre”.

-Cuando les ponés el cuerpo a esas voces, parecen fusionarse...

Carlo- Puse mucha atención en eso porque puede pasar que no ocurra. También la experiencia de grabar con ellos fue fantástica y antes que nada el agradecimiento a la generosidad y humildad que tuvieron. Bueno, así fuimos juntando todas estas partecitas en las que todos colaboraron. También hay que destacar la iluminación. En Argentina uno se tiene que adaptar a lo que hay en los teatros, y Guillermo Tello con pocos elementos hizo mucho.

-La obra fue nominada para varios premios...

Carlo- La coreografía estuvo nominada para los premios Trinidad Guevara. También entre cientos de obras que se presentaron para la Fiesta del Teatro en la Ciudad de Buenos Aires fueron elegidas doce entre la que estuvo la nuestra y además el año pasado fue seleccionada para el Festival de COCOA, agrupación que reúne a los coreógrafos y que festejaban sus 10 años de trayectoria.


-Esta es la tercera temporada...

Carlo- Sí, este es nuestro tercer año de vida.

-¿Cuáles son tus planes, seguís con “Carne de crítica”, seguís con “La metamorfosis” y...?

Carlo- Con el grupo “Carne de crítica” estamos haciendo un piloto para televisión donde intentamos pasar nuestro código teatral a uno televisivo. Empezamos tranqui porque lleva mucho tiempo, mucha producción, elegimos mucha gente talentosa para que nos guíe en este camino, es un proyecto a largo plazo en el que empezamos a incursionar este año y ya tenemos un material grabado que todavía falta editar. Otro proyecto del grupo para el 2010 es estrenar un nuevo espectáculo, todavía no tiene nombre. Nosotros tenemos esto de producir ideas, guiones y textos muy fuertes que elaboramos en grupo e individualmente y siempre están en algún cajoncito. Obviamente hay que volver a sentarse con el espacio “vacío” para empezar de cero y lo haremos a partir de julio para llegar a enero en que tenemos una sala programada para nosotros, el Teatro de la Comedia, para el sexto espectáculo de “Carne de Crítica”. Individualmente me han convocado para dirigir un “semimontado” sobre Roberto Arlt en el Teatro del Pueblo junto con otros directores. Yo comencé mi carrera profesional con Arlt, hice “La fiesta de hierro” convocado por Rubens Correa y Andrés Bazzalo en Andamio 90 y después tuve la suerte de hacer “Los siete locos” en el Cervantes dirigido por Correa y Margulis. Ahora vuelvo a Arlt desde la dirección. El semimontado es una interesante propuesta artística. También estamos en un nuevo proceso de creación con Vivian Luz, en este caso sería un dúo con una actriz bailarina, con temas relacionados a encuentros, desencuentros, en esto de “hubiéramos sido tan felices...” y tocamos varias etapas del siglo XX como la guerra, la posguerra, los 60, el fin de siglo. Todo esto está en proceso. Son proyectos de mucha investigación, hemos visto mucho cine, leído muchos autores referidos a las relaciones, al amor, la guerra...
(Caigo en la tentación de recomendarle “
Hiroshima mon amour”, “El juego de las lágrimas”, “Bagdad café”, etc. )

Carlo- Falta lo más difícil del teatro, es decir cómo encararlo, la producción. La cuestión creativa, la disponibilidad humana está siempre, creo que fluye y uno lo hace como puede. Ahora empieza el otro tema que son los recursos... Y para Agosto pienso estrenar en el Teatro Nacional Cervantes, un espectáculo de teatrodanza, con dirección de Silvia Vladimivsky, “Azares del Quijote y Gardel” que protagonizo junto a Ivan Espeche y gran elenco.

-Gracias, ha sido un placer conversar con vos. Talentoso y sencillo, la mejor mixtura.


Publicado en Leedor el 18--06-2009

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